Cuando el
mar se retira, los visitantes pueden caminar entre estas estructuras como si estuvieran dentro de una
catedral tallada en
piedra. De hecho, su nombre no es casual: los contrafuertes,
bóvedas y pasillos recuerdan a una auténtica
arquitectura gótica. Acceso condicionado por la marea, lo que convierte cada visita en una experiencia temporal y exclusiva. Protección medioambiental con control de aforo, lo que ayuda a preservar el entorno. Su localización privilegiada entre
Ribadeo y Barreiros, con múltiples opciones de
alojamiento cercanas.