Fue bautizada originalmente como la
playa de
Aguas Santas. Sin embargo, es conocida por todos como la Playa de Las
Catedrales debido a las gigantescas
rocas en forma de colosales
arcos y
torres, muy similares a los vistos en los templos cristianos. Lo característico de la playa son los arcos y las
cuevas marinas, solo apreciables a pie de playa durante la bajamar. Durante la pleamar la playa es relativamente pequeña, de fina arena y sigue siendo adecuada para el baño.