Durante los siglos XVI y XVII
Foz contó con un importante
puerto y con uno de los tres astilleros más importantes de
Galicia. Armadores y pescadores focenses se dedicaban, fundamentalmente, a la captura de ballenas. Esta importancia pesquera fue decayendo con el tiempo, aunque hoy queda una importante
tradición marinera. Desde ese primer asentamiento prerromano hasta la actualidad, la
historia de Foz está estrechamente ligada a su vecindad con el
mar. Por el Cantábrico llegaron los fenicios, e incluso se dice que también navegantes llegados desde Tartessos, al sur de la península.