Alrededor del año 813, en tiempos del Rey de
Asturias Alfonso II el Casto, un
ermitaño cristiano llamado Paio le dijo al obispo gallego Teodomiro, de Iria Flavia (
España), que había visto unas luces merodeando sobre un
monte deshabitado. Hallaron una tumba donde se encontraba un cuerpo degollado con la cabeza bajo el brazo.
Sobre los restos que se conservan bajo la
catedral de Compostela jamás se han realizado pruebas científicas, y la autenticidad de los mismos ha sido puesta en duda en numerosas
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