CUANDO LA NOSTALGIA TE INVADE
Es algo que no se llega a sentir, hasta que un día de lluvia te invade sin esperarlo, No se la ve llegar, no grita, ni tampoco suelta llanto, Desde mi infancia aún recuerdo a mi maestro. Don Jesús Suarez, que nació en Santiago de Compostela, y casi su vida entera la paso de maestro en mi Villa de La Seca. Valladolid, y los días que allí llovía con esa lluvia lenta, que te puede dejar mojado en poco tiempo, y a mi maestro se ve que le recordaba su vida en esa tierra gallega, donde siempre he escuchado que la lluvia es arte, y creo que se debiera añadir, que se produce melancolía, y nostalgia, que al llover durante horas se vuelve magia, Cuando hablan de Saudade, de esa morriña gallega que te da que pensar, es cierto, que la lluvia con calma como nos dijo el Poeta Miguel Hernández, “Gallegos de lluvia y calma”, no son los seres humanos lo que se llenan de nostalgia, es la tierra con sus verdores tan naturales, que hacen los paisajes y el paisanaje que se te meta dentro de tu visión para mucho tiempo, Y cuando llevas en esta tierra entre Rías más de un mes seguido, también con la lluvia se deja notar esa melancolía, que no siempre en el resto de España, te llega a invadir, es distinto el ver llover en Levante o Madrid, el cemento y el asfalto no dejan que esa melancolía aparezca, he recorrido toda España, nunca noté esa sensación de melancolía o nostalgia, que a veces deja de llover y el Sol no se llega a ver en estas costas gallega por mucho tiempo, No me extraña nada, es el ambiente de esa lluvia que no tiene prisa, más si no te proteges te deja calado hasta los huesos, Así y todo Galicia es una maravilla, el poder circular por sus carreteras comarcales llenas de curvas y laderas, el pisar su suelo sin prisa, eso sí, con esa brisa venida del Océano Atlántico, o del Mar Cantábrico que te dejan recuerdos imborrables. G X Cantalapiedra. 28 – 8 – 2026.
Es algo que no se llega a sentir, hasta que un día de lluvia te invade sin esperarlo, No se la ve llegar, no grita, ni tampoco suelta llanto, Desde mi infancia aún recuerdo a mi maestro. Don Jesús Suarez, que nació en Santiago de Compostela, y casi su vida entera la paso de maestro en mi Villa de La Seca. Valladolid, y los días que allí llovía con esa lluvia lenta, que te puede dejar mojado en poco tiempo, y a mi maestro se ve que le recordaba su vida en esa tierra gallega, donde siempre he escuchado que la lluvia es arte, y creo que se debiera añadir, que se produce melancolía, y nostalgia, que al llover durante horas se vuelve magia, Cuando hablan de Saudade, de esa morriña gallega que te da que pensar, es cierto, que la lluvia con calma como nos dijo el Poeta Miguel Hernández, “Gallegos de lluvia y calma”, no son los seres humanos lo que se llenan de nostalgia, es la tierra con sus verdores tan naturales, que hacen los paisajes y el paisanaje que se te meta dentro de tu visión para mucho tiempo, Y cuando llevas en esta tierra entre Rías más de un mes seguido, también con la lluvia se deja notar esa melancolía, que no siempre en el resto de España, te llega a invadir, es distinto el ver llover en Levante o Madrid, el cemento y el asfalto no dejan que esa melancolía aparezca, he recorrido toda España, nunca noté esa sensación de melancolía o nostalgia, que a veces deja de llover y el Sol no se llega a ver en estas costas gallega por mucho tiempo, No me extraña nada, es el ambiente de esa lluvia que no tiene prisa, más si no te proteges te deja calado hasta los huesos, Así y todo Galicia es una maravilla, el poder circular por sus carreteras comarcales llenas de curvas y laderas, el pisar su suelo sin prisa, eso sí, con esa brisa venida del Océano Atlántico, o del Mar Cantábrico que te dejan recuerdos imborrables. G X Cantalapiedra. 28 – 8 – 2026.