EN AQUELLA MADRUGADA
En aquella madrugada noté perfectas visiones, era una luz encantada que alegraba corazones. Desde Betanzos a
Miño, llegando a Puentedeume, la
noche me dio cariño pensando en La Ría de Ume. Los misterios son palpables cuando divisas los
montes, te parecen amigables que no tienen pasaportes. Las miradas al asfalto donde los brillos relucen, sin escuchar ningún llanto ni ver
sombras de sus
cruces. La alborada me asustaba con sus
colores rojizos, en el aire se impregnaba cual si
... (ver texto completo)