COMO SI FUERA UNA MALDICIÓN
Hace muchos años, quizá más de cincuenta, una meiga se veía arrastrada a terminar sus días en una choza. Era una meiga de las que curaban enfermedades, más como dice un refrán, “remedios vendo, pero para mí no tengo”, y esta mujer gallega, conocedora de las algas marinas, de las hierbas salvajes que nacen en esa tierra donde la lluvia es arte, más no daba con su enfermedad que poco a poco la iba minando, en su camastro echo de las hojas de la piña del maíz, se sentía ... (ver texto completo)
Hace muchos años, quizá más de cincuenta, una meiga se veía arrastrada a terminar sus días en una choza. Era una meiga de las que curaban enfermedades, más como dice un refrán, “remedios vendo, pero para mí no tengo”, y esta mujer gallega, conocedora de las algas marinas, de las hierbas salvajes que nacen en esa tierra donde la lluvia es arte, más no daba con su enfermedad que poco a poco la iba minando, en su camastro echo de las hojas de la piña del maíz, se sentía ... (ver texto completo)