En las tardes de
verano cuando la marea estaba baja, en el tramo de
playa que hay desde el que por antonomasia se conocía por el
bar hasta el
casino, se organizaban partidos de
futbol de mucho carajo, los había distintos y por grupos de edad.
Luego ya al
anochecer el petril del malecon que conocemos por el muelle, se convertía en el ágora de
juventud y adolescencia.
Ya denoche las tertulias continuaban y los mas jóvenes recurrían a los aledaños para los
juegos del escondite, aquello si era marcha
... (ver texto completo)