A raiz del Concilio Vaticano II, se sustituye, desafortunadamente, el
altar (adherido al
retablo) por otro en
piedra granítica separado del mismo, para que el celebrante pudiese oficiar la misa cara al
pueblo; también desaparecieron dos urnas que contenían la imagen de
San José (a la izquierda del retablo y la de la
Virgen del Carmen a la derecha. Desaparece el
PÚLPITO de granito junto los accesos. Lastimosamente se hizo lo propio con los
altares de la Virgen del Rosario, el de la Virgen de las
Flores ... (ver texto completo)