El rumor del
agua en su discurrir bajo el
puente sirve para ahuyentar el estrés y para tranquilidad del espíritu.
Si, además, has descongelado una patatera y la acompañas de buen vino o fría cerveza, la aromaterapia y "gasteroterapia", acaban por dejarte absolutamente nuevo y
feliz.
Me dijo un catalán que si el lugar, con ese puente, sobre ese
río, fueran de los súbditos de los Pujoles y/o Maragales, cobrarían la entrada.
Disfrutadlo y, al final, recoged aquello que estorbe a la vista.
Pena
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