No es para tanto, hombre.En
Villamiel también sabemos reir, cantar, divertirnos, beber buen vino...y acoger a los forasteros con agrado.También, es verdad, discrepamos, pero nunca llega la sangre al
río.Oye, que es un privilegio el poder hablar libremente.Nuestra "guerra", si la hay, es de palabras, muy distinta, ay, a la que padecen palestinos y libaneses.
Por cierto, Paul Valerie decía a propósito de esta locura humana:"En la guerra hay gente que sin conocerse se mata entre sí, en nombre de otros
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