DE CASTA SENCILLA
Siempre fue algo sublime y noble la sencillez de aquellos chozos únicos que dejaron los celtas. Mi pueblo está colmado de esas menudas viviendas, diseminadas por los campos de su vasta tierra. Es acogedor albergue del hortelano, su descanso y su siesta; al fresco de ese habitáculo yacen sus botijos, sus pitanzas sosegadas y tantos ensoñadores proyectos para aquellas viciosas huertas. Tan castigado el arado, el hombre y la bestia; rayando surco y sacando piedra. Y, secando la ... (ver texto completo)
Siempre fue algo sublime y noble la sencillez de aquellos chozos únicos que dejaron los celtas. Mi pueblo está colmado de esas menudas viviendas, diseminadas por los campos de su vasta tierra. Es acogedor albergue del hortelano, su descanso y su siesta; al fresco de ese habitáculo yacen sus botijos, sus pitanzas sosegadas y tantos ensoñadores proyectos para aquellas viciosas huertas. Tan castigado el arado, el hombre y la bestia; rayando surco y sacando piedra. Y, secando la ... (ver texto completo)