En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no me quiero acordar, con viento en popa a toda vela no corta el mar sino vuela un hidalgo caballero que relataba entre susurros; "abuelita, abuelita, que ojos más grandes tienes" pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí, tan rapido que CENICIENTA perdió un zapato porque llegaba tarde a casa, su madrasta le comunicó que los siete enanitos lloraban amargamente por la muerte de BLANCANIEVES, le acompañaba ... (ver texto completo)