Los viejos arboles no resistieron el vendaval del viento.
Siempre tan bonita como tu nombre moro "Sara", con tus cinco puntos morados haciendo honor a tu nombre de mora.
Zahúrda o cochinera del verraco.
Viaducto de agua para alimentar al molino hidráulico.
La charca de abajo, recogia aguas del pueblo, del lejio y del camino de Suerte de Sande, atravesando la carretera por la alcantarilla, fornando cauce por la parte baja del pozo para entrar en la charca por donde estaban las pasarelas, psarelas que estviero hasta hasta que en el año 57, mi padre tuvo que construir un puente para facilitar el paseo los dias de lluvia. El regato se aventaba, se hacia peligroso pasar por las pasarelas, casi a obscura. Habia una bombilla en la cochera de tia Isabel la ... (ver texto completo)
Pepe, arrempùjate y cuelganos algunas fotos de las que tienes de Torrequemada que seràn bienvenidas por todos.
Las esperamos con ilusiòn.
Vamos a identificar a los de la foto.
En primera linea de izquierda a derecha estàn: Antonio, Chencho, Isidro, Sebastiàn, Juàn y Marciano.... animaros y seguir con la lista....
Tengo una muñeca
vestida de azul
con su cuello blanco
y su canesú
la saque de paseo
y se constipó
animas benditas
me arrodillo yo...
Las jambas de la puerta aseguran su estabilidad con dos sillares horizontal en el medio de la puerta rematada con arco de medio punto rebajado formado por la clave y dos dovelas. La puerta de entrada escalonada con umbral de tres piezas de granito forman el primer acceso a la escalera en la entrada a un patio debidamente nivelado; realizado por artistas constructores que añoramos hoy.
Dos infantes extremeñas, vestidas con un lujoso traje típico de la región.
Toda una belleza extremeña este jardín trujillano.
Esto es un verdadero chucho, se dice del perro que ni caza conejo ni liebre, solo sirve para comer pienso y gasto veterinario, de productividad "cero" de creo "patatero".
Todo desaparece junto con los creadores, no volveréis a tener una peseta en vuestras manos, se acabaron los tiempos aquellos de tener una peseta en vuestro bolsillo, se acabaron los ducados, maravedíes y las monedas romanas denarios y tantas otras como los dos reales, que sin ser reyes así lo llamaban, dos pesetas y media y el famosito duro de valor cinco pesetas.
Cosechando
Era un castillo señorial de la época.