Ahora que nos hablan los medios de comunicación sobre el Valle de los Caídos, nos hace florecer en el recuerdo aquella primera excursión que hicimos desde el pueblo en 1966, que apunto estuvimos de perderla porque parece ser, que lo primero que teníamos que hacer era estudiar… como si no se pudiese hacer las dos cosas… como si el viajar no fuese estudiar. Y lo primero que nos encontramos en el desván o “doblao” de la memoria es: la pérdida de un paquete de tabaco rubio ”Kent” comprado en Salamanca, ... (ver texto completo)