El PSOE las defiende y a las mujeres del partido no se les cae la cara de vergüenza. La ex consejera de Sanidad de Extremadura, María Jesús Mejuto (PSOE), sacó un 9,33 en las oposiciones que ella misma convocó, obteniendo la plaza de funcionaria médica. Ni ella misma se lo explica porque en una entrevista mantenida con el periodista gallego Enrique Beotas, fallecido en el “tren de la muerte” que iba de Madrid a Santiago, ella le confesó: “La política para mí era una gran desconocida. La medicina es mi pasión, aunque no sé de dónde proviene la vocación. No tengo antecedentes familiares médicos y jamás me moví en el entorno médico”. La indignación en Extremadura, en el resto de España y en el sector de la sanidad pública es tal que el caso de María Jesús Mejuto se ha puesto como ejemplo de hasta que punto “el grado de nepotismo y degeneración de las instituciones llega a ser grotesco” porque “el presidente del Tribunal de la oposición a la que se ha presentado la exconsejera de sanidad ha sido un cargo de confianza que ella mismo nombró”. Y no es la única: la concejala del PSOE en La Línea (Cádiz), Asunción Barranco, se practicó una operación de cirugía estética (liposucción) y pretendió que la Mancomunidad del Campo de Gibraltar se la pagase con dinero público: “trató de aprovecharse de las instituciones y estaba enchufada en la Mancomunidad, su único mérito había sido el de ser afiliada del PSOE”, escribió de ella un adversario político. Ella, muy indignada, lo denunció por “intromisión ilegítima en su honor”. Ahora una jueza ha acreditado que “la información era veraz”.