Santillana del Mar es un municipio y una villa de la comunidad autónoma de Cantabria (España). Se encuentra en la costa occidental de Cantabria, limitando con el mar Cantábrico y los municipios de Suances, Torrelavega, Alfoz de Lloredo y Reocín. Se le conoce popularmente como la villa de las tres mentiras, puesto que ni es santa, ni llana, ni tiene mar2 (aunque el municipio sí lo tiene). La villa fue declarada conjunto histórico-artístico en 1889.3
Este pequeño municipio es uno de los atractivos turísticos más importantes la región, ya que alberga la Cueva de Altamira, considerada la "Capilla Sixtina del arte cuaternario, 4 y un casco histórico bien conservado en el que destaca la Colegiata de Santillana del Mar, que data del siglo XII.
Santillana del Mar cuenta, asimismo, con un Zoológico y Jardín Botánico de importantes dimensiones en los que predomina la fauna ibérica, destacando un insectario colonizado en su totalidad por mariposas de muy diversas características y procedencias. 5 Además existen varios museos, destacando el de la Inquisición, el Diocesano Regina Coeli y el de Jesús Otero.
Sus calles están adoquinadas y muchos bajos han sido convertidos en tiendas6 que venden productos típicos cántabros. Muchas son de alimentación, ofrenciendo anchoas de Santoña, el queso Picón de Tresviso, la cecina de ciervo y el sobao pasiego. Otras venden productos artesanales, en los que predominan las esculturas de personajes de la mitología cántabra.
Este pequeño municipio es uno de los atractivos turísticos más importantes la región, ya que alberga la Cueva de Altamira, considerada la "Capilla Sixtina del arte cuaternario, 4 y un casco histórico bien conservado en el que destaca la Colegiata de Santillana del Mar, que data del siglo XII.
Santillana del Mar cuenta, asimismo, con un Zoológico y Jardín Botánico de importantes dimensiones en los que predomina la fauna ibérica, destacando un insectario colonizado en su totalidad por mariposas de muy diversas características y procedencias. 5 Además existen varios museos, destacando el de la Inquisición, el Diocesano Regina Coeli y el de Jesús Otero.
Sus calles están adoquinadas y muchos bajos han sido convertidos en tiendas6 que venden productos típicos cántabros. Muchas son de alimentación, ofrenciendo anchoas de Santoña, el queso Picón de Tresviso, la cecina de ciervo y el sobao pasiego. Otras venden productos artesanales, en los que predominan las esculturas de personajes de la mitología cántabra.