MEMBRIO: Dedicado a "MEMBRILLAERA POR LOS CUATRO COSTAOS" "Pequeña...

Dedicado a "MEMBRILLAERA POR LOS CUATRO COSTAOS"
"Pequeña historia de un viajero mirando los paisajes tornasolados de atardecer, valles verdes, montañas en lontananza marcando un horizonte indefinido."

...Una otrora valla publicitaria es hogaño una escultura que acompaña al caminante, al viajero. Te mira con solemnidad, te sigue. Y se despide recortándose más y más, hasta fundirse definitivamente con la propia elevación del terreno en que pace inmóvil.
Tierras rojizas y pequeñas lomas, encinas y girasoles manchan de color los campos extensos y despoblados.
Las nubes bajas se convierten desde la distancia en pinceladas sueltas suspendidas y buscan su hueco entre los azules y los grises, los violáceos y el carmín.
Estas nubes blanquecinas y discretas se encuentran bajas, pegadas a la tierra a la que dotan de humedad vivificante. Se intuyen en la lejanía algunas más grises que definitivamente bañan los campos y avivan las esperanzas de una población observadora de lo natural de suerte depende su `propia supervivencia.
Se van encendiendo las luces que dibujan rosarios de destellos silentes, encadenados. Luces que se cruzan y se pierden hacia algún lugar. Los pequeños pueblos se hacen más visibles en las lejanías. Ya se pone el sol.
En la semipenumbra los rayos tangentes de un sol crepuscular, a contraluz, recorta las encinas que pasan de verdes oscuros a sombras alineadas ante la noche inminente. Algunos casetones humanizan el paisaje.
Campos de labranza y de labriegos solitarios, conectados a la tierra, sabedores de los misterios de una naturaleza con la que conviven durante vidas y generaciones. Mil historias de un país que cantaba el campo en tanto recogía sus frutos. Un año más de esperanza.
Tierras de labriegos conquistados y reconquistados, sometidos por siglos entre cruz y espada. No importa el dueño solo la tierra y el color de los cielos mandan y los mantiene enhiestos y libres..
Los coches pasan veloces hacia ninguna parte. Las vidas quedan lentas, atenazadas entre el ayer y el incierto futuro.
Caminos, luz y música suave parecen encontrase con profundidad. Aparecen sonidos de violón y chelo nostálgico, arpas, notas lejanas de piano…
Sueños del viajero entre lo real y lo infinito. Vista aérea del alma de la tierra y de los hombres y mujeres que la habitaron y con ella vivieron y lucharon.
Te elevas y, ya en las nubes altas, el violín te pone más cerca de los cielos.
Un halo y una sonrisa bondadosa surgen del abisbamiento. Un sentimiento cálido y amoroso te inunda el yo profundo, antes de proseguir en el silencio hacia la paz que te reconcilia con la tierra que habitas ante las ultimas notas de un arpa dulce…El viajero cierra su libreta, duerme y sueña...
"EL VIAJERO INGLES".