Un buen cura.
Un buen cura es de. Angel. Lo es poruqe no podía ser de otra manera heredero, que lo es, de un padre bueno, cariñoso, entrañable, inolvidable.
Pude observar su sonrisa bondadosa y complaciente en una procesión multitudinaria que atrae como el imán a los creyentes y a los que, como es el caso, se encuentran en difíles meandros.
Hoy pude recordarlo en conversación tranquila con otros buenos Padres que me explicaban las andanzas por tierras americanas, acechados por no pocos peligros.
Yo les comentaba lo difícil de ser un cura hoy en España: todos te reclaman pero pocos te apoyan. Rara contradicción.
Cristo fue sencillo, claro y enérgico cuando correspondía; dulce, amoroso y transparente siempre. Pero sobre todo Cristo, Jesucristo, llega y emociona por la sencillez de su mensaje: la dignidad a los más sencillos, a los más apartados.
Amor y dignidad: buena gasolina para nuestros corazones.
Y tú, de. Angel, siguiendo el ejemplo de tu padre, y el de Cristo repartes amor y dignidad, y sonries con plácida transparencia a los más viejos, a los más apartados, a los que más te critican, a los que te recuerdan: A TODOS.
No soy cura y desde luego muy irregular y distante creyente, pero te digo desde este pequño rincón: ERES UN BUEN CURA.
Un buen cura es de. Angel. Lo es poruqe no podía ser de otra manera heredero, que lo es, de un padre bueno, cariñoso, entrañable, inolvidable.
Pude observar su sonrisa bondadosa y complaciente en una procesión multitudinaria que atrae como el imán a los creyentes y a los que, como es el caso, se encuentran en difíles meandros.
Hoy pude recordarlo en conversación tranquila con otros buenos Padres que me explicaban las andanzas por tierras americanas, acechados por no pocos peligros.
Yo les comentaba lo difícil de ser un cura hoy en España: todos te reclaman pero pocos te apoyan. Rara contradicción.
Cristo fue sencillo, claro y enérgico cuando correspondía; dulce, amoroso y transparente siempre. Pero sobre todo Cristo, Jesucristo, llega y emociona por la sencillez de su mensaje: la dignidad a los más sencillos, a los más apartados.
Amor y dignidad: buena gasolina para nuestros corazones.
Y tú, de. Angel, siguiendo el ejemplo de tu padre, y el de Cristo repartes amor y dignidad, y sonries con plácida transparencia a los más viejos, a los más apartados, a los que más te critican, a los que te recuerdan: A TODOS.
No soy cura y desde luego muy irregular y distante creyente, pero te digo desde este pequño rincón: ERES UN BUEN CURA.