MEMBRIO: HOJA PARROQUIAL MEMBRíO SALORINO Noº 17 10 Mayo...

HOJA PARROQUIAL
MEMBRíO SALORINO
Noº 17
10 Mayo 2.007
EL SANTíSIMO CUERPO DEL SEñOR


En este día de intimidad con Cristo (Corpus Christi) y para nuestra vida de amor a Jesús os copio unas reflexiones de tres grandes autores españoles:

“Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro
Y la cándida víctima levanto,
De mi atrevida ingratitud me espanto
Y la piedad de vuestro pecho admiro. Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto,
que arrepentido de ofenderos tanto, con ansias temo y con amor suspiro. Volved los ojos a mirarme humanos, que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos. No sean tantas las miserias nuestras, que a quien os tuvo en sus indignas manos,
Vosotros le dejéis de las divinas vuestras.

Lope de Vega


¿Qué quiero, mi Jesús?... Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mi del todo darte,
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte. Quiero olvidarlo todo y conocerte, quiero dejarlo todo por buscarte, quiero perderlo todo por hallarte, quiero ignorarlo todo por saberte. Quiero, amable Jesús, quiero abismarme
en ese dulce hueco de tu herida
y en sus divinas llamas abrasarme. Quiero, por fin, en Ti transfigurarme, morir a mí, para vivir tu vida, perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme
Calderón de la Barca.


A ti me vuelvo, gran Señor, que alzaste,
A costa de tu sangre y de tu vida,
La mísera de Adán primer caída,
Y a donde él nos perdió, tú nos cobraste.
A ti, Pastor bendito, que buscaste
De las cien ovejuelas la perdida,
Y hallándola del lobo perseguida,
Sobre tus hombros santos la echaste.
A ti me vuelvo en mi aflicción amarga,
Y a ti toca, Señor, el darme ayuda,
Que soy cordera de tu aprisco ausente.
Y temo que a carrera corta o larga,
Cuando a mi daño tu favor no acuda.
Me ha de alcanzar esta inifernal serpiente.
Miguel de Cervantes.



PRIMERAS COMUNIONES

Siete niños han recibido este año sus primeras comuniones, y acompañan al Señor en la procesión del Santísimo.
Cuatro en Salorino:
Rebeca, Fernando, Jorge y Adrián
Dos en Membrío:
Yésica y Esther. En la procesión acompañarán otros dos niños en Membrío que son también neocomulgantes.

PASARON LAS ELECCIONES

Nuestros dos pueblos repiten con los mismos alcaldes, y por tanto nosotros como vecinos de los dos pueblos, les ofrecemos a los dos nuestra sincera cooperación a la vez que contamos con la suya valerosa.

LOS SUFRIMIENTOS DEL 11 M

Parece ser que estos días va a terminar el juicio sobre el 11 M. Con este motivo me permitiréis que os copie unas reflexiones que publiqué precisamente en la misma semana, el 21 de M.

¿Pero es verdad lo que vimos?
¿Es verdad lo que la Tele nos muestra?
¿Cómo es posible tal masacre?
¿ Y precisamente a gente buena y pequeña?
Que allí no iban maleantes.
Que allí iba gente buena, muy buena.

Personas amables y humildes.
Obreros que al tajo acudían.
Jóvenes en la flor de la vida.
Fiados del transporte más firme.
Unidos en fraterna armonía.

Con nadie ellos se metieron,
Mutuamente se trataban y querían,
Fueran de la nación que ellos fuesen,
A todos el tren los unía.
Pero unas fieras manos asesinas,
Asestaron tres bombas de odio,
Tres líneas distintas y unidas,
Fueron el centro de sus iras.

¿Porqué, Señor?, ¿Porqué?
¿Estos son los hombres de hoy?
¿Estos son los que ocultan sus caras,
Después de tal felonía?

Este mundo no tiene remedio,
Ni asambleas, razones, o historias,
Los incontrolados odian y planean,
Los sencillos lo sufren y mueren.

¿Qué queréis con estas intrigas?
¿Asesinar a pobres y honrados?
¿Crear angustias de por vida?
¿Crear un mundo en tristeza?
¿Qué huya la esperanza y la vida?

Que los hombres se mueren de pena,
Que los honrados no vivan la vida?
Y dejar el campo muy abierto,
Para el caos, el odio y las riñas.

Señor. Solo Tú, cambiar puedes el mundo,
Solo Tú puedes enderezar esta vida.
Pero el hombre es libre en sus obras.
Y no le importa lo que tú ya les digas

Tú mismo fuiste ya víctima.
De aquella gran injusticia.
Y Tú mueres por darnos la vida.
Y hay hombres que pasan de largo,
Cuando tú les perdonas la vida.

Y no oyen tus palabras de afecto.
Y se ríen del Amor, que Tú un día,
Pusiste como norma y conducta
Para hacer un vergel de esta vida.
Y el vergel sembraba la paz,
Esperar un futuro mejor,
Y también luego gloria infinita.