Como no podía ser de otra manera, en casi todas las Batallas que se organizan, hay muertos (este año han caido seis), además se lo merecian, por
cerdos.
No pude asistir a esta, no por ser pacífico, sino por otras obligaciones que a última hora me impidieron participar.
Pocos días después presencié "in situ" el agradable olor a la victoria colgada en el canizo (siempre pensé que se denominaba cañizo). Hoy no sólo ha sido olor, hoy ha sido sabor del bueno.
Imaginaos el ambiente: J. A. Batalla detrás
... (ver texto completo)