Cual Ave Fénix renaciendo de sus cenizas, miles de pequeños
pueblos y aldeas españolas recuperan estos días el pulso aletargado por el
invierno.
Fue a partir de 1960 cuando un terrible abandono se adueñó del
campo, el éxodo rural se vio como único
camino posible. Un camino de no retorno. En general lo fue, aunque no tan radical como muchos se temieron. La ciudad puede tener cosas buenas, la principal el trabajo, pero nunca logrará ofrecer la tranquilidad que da un
pueblo. Eso se llama calidad de
... (ver texto completo)