Esta pena que guardo en el costado,
que me siembra el al alma la amargura,
es el viejo dolor de un desterrado
que llora con pesar sus desventuras.
Duele tanto la ausencia de mi tierra,
de sus
calles, sus
plazas, sus trigales
y, hoy el viento m e trae de la
sierra
aromas tan del sur, primaverales,
que recordé los
campos de secano
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