La jornada se iniciaba plácidamente con la salida del Sol. Para las gentes del
campo; para las gallinas, conejos y
vacas; y para las niñas y niños, que entonces salían a jugar. Y finalizaba cuando el astro desordenado y tímido decidía retirarse, a veces antes, a veces después.
El Sol era el alimento básico –junto con la tierra abonada- de los vegetales, que a su vez daban de
comer a las personas. Y a las mulas y a los
caballos que ayudaban en las tareas agrícolas.
El Sol evaporaba el
agua que después
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