Copiándola, por si algún día
El lunes, martes y miércoles santos

Si bien estos días no tienen ninguna implicación especial actualmente en el festejo de semana santa, sí tienen una importancia histórica y religiosa.
Esta costumbre tiene sus orígenes en la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, montado de un burrito, el pueblo lo aclamaba y colocaba a su paso en el suelo ramitas de palma y olivo para darle la bienvenida.
El domingo de ramos

Es el primer día de la semana santa, en este día se acostumbra a acudir a misa con ramitas de palma u olivo para que las mismas sean bendecidas durante la misa y los asistentes las lleven a sus casas, o bien les regalen a sus seres queridos o personas enfermas que no pueden acudir a misa. Las ramitas que quedan son usadas para ser incineradas el miércoles de ceniza del año siguiente, que es el primer día de la cuaresma.
Si bien en diferentes países se tienen unas costumbres particulares, como sucede para navidad y año nuevo, en esta celebración de orígenes cristianos, se llevan a cabo una serie de rituales que evocan la tradición de recordar los últimos días de Jesús, cada día tiene un ritual con su significado.
n esta semana tan especial que conmemora los últimos días de Jesús en la tierra, se celebran diferentes rituales para recordar lo sucedido en su época.
La tradicional mona de Pascua

La mona de Pascua es un alimento típico de las regiones aragonesa, valenciana, catalana y de ciertas zonas de Murcia. Es una torta de Pascua cuya degustación simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias se han acabado.
Para los católicos, existe una leyenda popular que cuenta que un conejo estuvo encerrado en el sepulcro junto a Jesús y presenció su resurrección. Al salir de la cueva junto a Jesús, el conejo fue elegido como el mensajero que comunique y recuerde a todos los niños la buena nueva.
Existen varias historias en relación al Conejo de Pascua. En la tradición germana que fue adoptada después por los anglosajones, es un personaje mítico de la mitología infantil. Además con la llegada de la primavera se celebraban las fiesta dedicadas a la fertilidad y los conejos eran un considerados un símbolo debido a su conocida capacidad de procreación.
La historia del conejo de Pascua
El huevo de chocolate, tal como lo conocemos hoy, surgió en el palacio de Versalles, en Francia. Quienes vivían allí en los tiempos del rey Luis XIV decidieron refinar la costumbre popular y reemplazar los huevos de gallina por los de chocolate adornados con confites. La costumbre se ha extendido hasta nuestros días
En la tradición católica, los cristianos católicos más devotos seguían la abstinencia cuaresmal de no comer productos lácteos ni huevos, por lo que estos se iban acumulando y una vez terminada la cuaresma los iban regalando.
El origen de los huevos de Pascua

Los egipcios tenían como costumbre regalar huevos pintados durante las festividades. Los más espectaculares eran usados para decorar las puertas de las casas.
Esopo

Moraleja

No dejes que el fervor o entusiasmo nuble tu discreción.
Habiéndose quebrado las alas por el golpe, cayó a tierra donde fue capturada por uno de los transeúntes.