Semana Santa en
Membrío. Vamos a recoger los olorosos juncos de
primavera a la Rivera; dudamos Rivera arriba, Rivera abajo. Vemos en una de sus muchas a un hortelano, que mima “el verde”. Le asustamos cuando reclamamos su atención perturbando su paz y sosiego: ¡Tío Juan: ¿podemos coger estas “lechuguillas”…! Sí, hombre… responde cariñosamente: como si queréis llevaros… lo que queráis. No hay duda que se vive en auténtica comunidad y se le protege. A cambio, el tío Juan te puede interrumpir el “
juego ... (ver texto completo)