Es nativa de la
cuenca del Mediterráneo, sobre todo en
España y
Portugal, donde crece junto con las encinas en terrenos graníticos y pizarrosos con clima cálido y seco.
Las hojas son alargadas y estrechas, y están abundantemente impregnadas de una sustancia pegajosa, el ládano, aceite fuertemente oloroso que les da un aspecto brillante y se adhiere fácilmente a las manos y ropa.
En aquellos tiempos de
labranza en los Rehoyos había muchas y era difícil ver un trozo de tierra despejado de jaras,
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