Al final de la jornada.
Es
noche cerrada, las herraduras arrancan chispas de los guijarros, las caballerías por la calleja, sudorosas, con andar cansino, vuelven al
pueblo después de una huebra de trabajo; liando un cigarrillo a horcajadas sobre la albarda el gañán; el
otoño se presenta bueno; en sus pensares la moza, trigueña, tostada del
verano, de ojos grandes y suspiros hondos, ¡ay! lerelerele, viene cantando, le da bien la tonada, que cuando sale de los adentros, da paz al alma y oxigena
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