Vaya jaleo de desperdicio de agua con la poca que hay que hasta corría el agua por el puente del camino del cementerio.
¡Jesús, Jesús................ tendrá que ser así!.
Esta calle como otras muchas es una pena porque casi todas las casas están cerradas y si están cerradas normal no ver a nadie en la calle.
Ahí tenía que seguir estando el pulpito pero por las circunstancia que fueran se esfumó. Por ese pulpito vimos pasar a varios sacerdote pero sin menospreciar a ninguno diremos que ahí vimos a D. José María predicar el evangelio con mucho temperamento y buen movimiento de manos para acompañar la forma de expresarse.
El púlpito desapareció igual que muchas cosas desaparecen de este pueblo por no valorar las cosa antiguas que están llenas de grandes recuerdos.