Dice la leyenda, que antes de correrse
toros por las
calles de
Coria, se hacía un sorteo entre los jovenes del
pueblo, y el escogido se defendía con un par de puñales de los ataques de los otros jóvenes. óbviamente, esto duraba hasta que el chico en cuestión moría.
Se ve que un año le tocó al hijo de una mujer muy rica, y esta pagó una enorme cantidad de dinero para cambiar su hijo por un
toro.
Creo que habría que recuperar la
tradición que nos robaron los ricos. Basta de correr toros!
Queremos
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