Hace ya varios años tuve la suerte de concer Santibañez. Esa primera vez lo visite en
bicicleta, y era un hermoso dia de
primavera. Sentado en lo mas alto del
pueblo, cerca de su peculiar placita de
toros, me quede extasiado contamplando las magnificas vistas al
pantano, a
Torres de don Miguel, y todos los maravillosos parajes que le rodean. El lijero viento de primavera inundaba todo con el olor de las jaras. Después descendí por la calzada
romana hasta la magnifica
fuente, donde me vi rodeado rápidamente
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