¿Qué es aquesto, Sancho?. Y respondióle éste: Un cerro señor, Cerro Mariano. Y volvió don Quijote: ¿Quién fizo tal? Pues más bien paréceme que no se parió aqueste engendro en el mesozoico. No, mi señor -precisó Sancho-, que andan los pedruscos y la gravilla suelta, no hay hierbas, ni matorrales, ni arbustos que alegren con su verdor aqueste desatino. Pardiez - insistió don Quijote- que no le arriendo la ganancia de la memoria al tal Mariano que bautizó este cerro, pues claro está que algún malandrín ... (ver texto completo)