NO QUISIMOS MADRUGAR 2ª PARTE
Desilusionado del mercadillo pensé: no es posible que, sin ser aún las dos de la tarde, se hayan marchado todos; así que pregunté. Me acerque al puesto que veis de ropa, un señor que recogía taciturno (decepcionado también) ¡Buenos días caballero! (se volvió sin ser cortés). Pensando quizás con extrañeza “qué me podría vender”, y al oír mi curiosidad frunció el ceño traicionado, más respondió con sosiego y aclaró: -Hoy sólo vinimos los fruteros y yo-. Luego nos cubrió ... (ver texto completo)
Desilusionado del mercadillo pensé: no es posible que, sin ser aún las dos de la tarde, se hayan marchado todos; así que pregunté. Me acerque al puesto que veis de ropa, un señor que recogía taciturno (decepcionado también) ¡Buenos días caballero! (se volvió sin ser cortés). Pensando quizás con extrañeza “qué me podría vender”, y al oír mi curiosidad frunció el ceño traicionado, más respondió con sosiego y aclaró: -Hoy sólo vinimos los fruteros y yo-. Luego nos cubrió ... (ver texto completo)