En el año 1970 me casé con una hinojaliega, desde entonces y hasta que la abuela murió, nunca hemos dejado de ir tanto en el
verano como en
Semana Santa, ahora sólo vamos en los
Santos a ponerla unas
flores.
No nací en ese
pueblo pero siempre será algo mio, son muchos años (más de treinta) pisando sus
calles, sus
bares, el
pantano, la
plaza de toros, etc, etc, pero sobre todo sus gentes, y en especial los
amigos, algunos ya han fallecido, otros ya casi no van, pero yo siempre os recordaré a todos:
... (ver texto completo)