Rosa y
flor de
Guadalupe:
Son muchos los hijos que moran en tu tierra. Acaso no te sea permitido acordarte de mí. Pero, sea como fuere, yo estaré arrodillado ante tu
altar, esperando el pronunciamiento de los
cielos.
Si yo sé que no me olvidas, ¿cómo te habré de olvidar yo?
Rosa del
cielo, ¿no ves mi desesperación?
El jardinero de las nubes.