A veces no es necesario las palabras. Basta con tu compañía afectuosa y comprensiva
Prestarle oreja, dejar que te hable. LLevarle algo que le guste. Un gesto vale a veces mas que mil palabras. Una oración. Un llamado. una flor. A veces las personas tienen que pasar por ciertas experiencias que a la larga fortalecen, aunque ahora se vea negro. Y a veces no podemos hacer mucho por ellas. Es su proceso, algo que deben vivir.