Que bonita la navidad en mi pueblo, que contrastes de sentimientos, cuanto niño tocando la pandereta y pidiendo el aguinaldo, ese sabor añejo del personal en las tabernas, nada como los garrulos disfrutando de su hogar y terruño. Pero en algo nos gana la ciudad en estas fechas: en alumbrado navideño, quedo ensimismado con las lucecitas y diseños y me pregunto si en mi pueblo no hay gusto o presupuesto o ninguna de las dos cosas, querer es poder, yo creo que poco a poco y año tras año podemos conseguir ... (ver texto completo)