UN
PASEO CON SUERTE
Un día salí de
casa, no iba a pasear; iba como siempre, al trabajo nada más. Tras unas horas currando, llegó el momento del café. Para mí es un descanso, tomar aire y volver; un paseíto hasta el
bar que jamás rechacé. Quemé un purito en ese rato mirando al suelo, muy cerca de mis pies ¡Caramba qué veo! Dos monedas encontré, cada una de un euro; gratis me salió el café. Ya, volviendo a la
tienda llovía, una anciana trémula estiró su mano; pedía para
comer. No pasé de la
puerta.
... (ver texto completo)