Tal vez sea verdad, que cuando uno se va haciendo mayor, se vea más pasado que futuro: más que el exterminio de la lechuza, mucho más nos acordemos de aquella lechuza que anidamaben el
campanario, que todas las
noches bajaba a beber aceite dela lámpara del Santísimo (recordemos que había un
olivar en la Rivera que como carga de capellanías, les proporcionaba); como también sería conveniente recordar que la iluminación de la
iglesia era mediante velas una lámpara formada por numerosas velas se bajaba
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