Para todos aquellos que pensais que el macrobotellón fue un fracaso...olvidarlo, teneís almas de críticos pesimistas.
Yo fui el primero en reirme cuando recibí el
correo de un macroboteyón en
Galisteo, el Jueves
Santo. Esas risas duraron hasta que llegaron las dos de la mañana de ese mismo día. Sólo se me ocurren dos palabras: IM-PRECIONANTE!!! Nunca había visto a tanta gente reunida en la
puerta del Rey. Bravo por aquellas personas a las que se le ocurrió la idea.
Para el primer día de las
fiestas ... (ver texto completo)