Por supuesto, faltaría más, está prometido. Me hace mucha ilusión, porque la viña que fue de mi padre -la más próxima al pozo hpy casi cegado- era el sitio preferido por el jabeñerío para tender aquellas mantas que echábamos a manera de mantel y asientos sobre aquellos peñascos para amortiguar la incomodidad de nuestros culos y que tantos recuerdos me traen.
Chao, ques mu tarde, aunque sigo insomne,
Chao, ques mu tarde, aunque sigo insomne,
Y tan tarde, mucho tienes tu que pensar y mira que la Macarena ya habia largado a esa hora, lo dicho, una manta y a La Fuentecilla, ya hablaremos, la viña no se si esta pero la tierra no se ha movido, o eso deseo, porque dios, cuántas puertas se le han puesto al campo.
Hasta luego que ya mismo se llena esto de bullicio.
Hasta luego que ya mismo se llena esto de bullicio.