Saludo a quien nos lea desde Burela (Lugo).
Hace muchos años, un agosto de primero de los ochenta, llegué a ese pueblecito que entonces –administrativamente- dependía del Concello de Cervo, donde presencié una fiesta nocturna “da meigas y bruxos” en la que, cómo no, saboreamos el excelente aguardiente gallego en la queimada popular que se ofreció en la plaza y, casi a la par, asistimos a una “rapa das bestas” en los montes cercanos donde los caballos, libres de jáquimas y espuelas, trotan y galopan ... (ver texto completo)
Hace muchos años, un agosto de primero de los ochenta, llegué a ese pueblecito que entonces –administrativamente- dependía del Concello de Cervo, donde presencié una fiesta nocturna “da meigas y bruxos” en la que, cómo no, saboreamos el excelente aguardiente gallego en la queimada popular que se ofreció en la plaza y, casi a la par, asistimos a una “rapa das bestas” en los montes cercanos donde los caballos, libres de jáquimas y espuelas, trotan y galopan ... (ver texto completo)