Vuelvo a Madrid mes y medio después de salir de él, unas vacaciones que por su amplitud se podrían tildar de obscenas, sin bien –en compensación- debo aclarar que soy de aquéllos que vivieron años continuados de trabajo en los que el descanso se reducía, si acaso, a los sábados por la tarde, domingos y fiestas de guardar.
Pero yo quiero hablar de contrastes, de La Serena a Madrid, de la encina al platanero, de andar por los caminos a hacerlo por las duras aceras, de cambiar el atajo y la vereda ... (ver texto completo)
Pero yo quiero hablar de contrastes, de La Serena a Madrid, de la encina al platanero, de andar por los caminos a hacerlo por las duras aceras, de cambiar el atajo y la vereda ... (ver texto completo)