Los sordos no oyen, pero componen.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Lo único permanente es el cambio.
Los reyes tienen los brazos largos.
Lo tragado es lo seguro.
Los refranes y los dichos viejos son sólo para pendejos.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Los refranes no engañan a nadie.
Los últimos serán los primeros.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Los tropezones hacen levantar los pies.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Los sordos no oyen, pero componen.