Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Los problemas nunca vienen solos.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
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Los pollos de enero, hasta las plumas valen dinero.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Los placeres son por onzas, y los males por arrobas.
Los reyes tienen los brazos largos.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Los refranes y los dichos viejos son sólo para pendejos.
Los pies del hortelano no estropean lo plantado.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Los refranes no engañan a nadie.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Los pesares envenenan la sangre.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.