Mira el horizonte lejano,
Donde solo faltar el
mar,
¡mira las casitas blancas!
¡mira esa que tiene el
corral!
Allí veo gallinas, un pollo y un chaval.
¿Allí jugaría el que recuerdo?
¡no lo sé! es posible, no le puedo preguntar.
Veo una
ventana abierta, por ella veo el corral,
Las
campanas de la
torre tambien se ponen a tocar,
Tocan a retorno, tocan de forma triunfal,
Por el retorno del recuerdo de quien no se quiso marchar.
En los labios de su hija, que lo quiere recordar,
Con ese
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