(2) La bici.
Yo acuso al frío, a la jodía bicicleta y a los celtas cortos sin filtro, ¡mecachisenlamar!, de ser el niño canijo y enclenque que fui: o de forjar el proyecto del hombre que luego sería.
Y es que desde 1959 encima de mi bicicleta Supercil (“la mejor entre mil”) yo sufrí mucho aquel frío que tanto nos afeaba: nos ponía la nariz como un pimiento morrón, inutilizaba nuestras manos para gobernar cualquier herramienta y nos ulceraba las orejas con aquellos horribles y jediondos sabañones: ... (ver texto completo)
Yo acuso al frío, a la jodía bicicleta y a los celtas cortos sin filtro, ¡mecachisenlamar!, de ser el niño canijo y enclenque que fui: o de forjar el proyecto del hombre que luego sería.
Y es que desde 1959 encima de mi bicicleta Supercil (“la mejor entre mil”) yo sufrí mucho aquel frío que tanto nos afeaba: nos ponía la nariz como un pimiento morrón, inutilizaba nuestras manos para gobernar cualquier herramienta y nos ulceraba las orejas con aquellos horribles y jediondos sabañones: ... (ver texto completo)