Carallo con la muchachada, que se me han puesto de lo más románticos.
Se pasa uno unos días dando cuatro pasadas por las galaxias de los alrededores y cuando llegas al
albergue del soterraño de la de Magdala, resulta que está tapiado. Seguro que tiene la culpa la famosa conjunción astral, o los munícipes del lugar, por no instar al de paz al desalojo inmediato. Hay que ver qué desfachatez, unos ocupan la cota de referencia y otras dicen que el último viernes del actual, se plantan en el
almendral.
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