PARA LOS YAYOFLAUTAS.
A ti que te ofrecieron el oro más el moro,
a ti que bien vivías cuando reinaba Paco
al que incluso ofrecieron que montara un estanco
y al que los gavioteros el paraíso prometieron
¿callas y no protestas creyéndote tan fiero?
Pues ya estás enterado,
seas tibio o patriotero ... (ver texto completo)
A ti que te ofrecieron el oro más el moro,
a ti que bien vivías cuando reinaba Paco
al que incluso ofrecieron que montara un estanco
y al que los gavioteros el paraíso prometieron
¿callas y no protestas creyéndote tan fiero?
Pues ya estás enterado,
seas tibio o patriotero ... (ver texto completo)
Reformando que es gerundio
según dicen y parece
dijo el buenazo de Abundio
tapándose bien sus napias
y no oler sus propias heces
hediondas cual zurrapas.
Aparteme cuanto pude
y dejé que se explayara
previendo que si le sacuden
por soltar tan vil morralla
poder alegar no estuve
en ese parto tan canalla.
Al Chilliqui y su bandada
desde su torre de marfil
observan la gran cagada
colocados bien de perfil
para que no les llegue nada
del pestazo que se huele aquí.
Pobretones afectados
la riada se ven venir
aunque no sean de Madrid
y sin estómagos blindados
creen no podrán resistir
su muy negro porvenir.
Agoreros y trapaceros
al servicio de don parné
van extendiendo rumores
y de paso heces también
tratando que el aguacero
no deje al aire sus rubores.
Y entre tanto van tragando,
y a fe que engullen ¿Pardiez!,
pues ocho años esperando
abrió sus ganas de comer
y sus ansias por llenar los buches
por si los echan otra vez.
En las callejas vociferan
las famélicas legiones
y en los Cerros de Úbeda
resuena la monótona berrea
de capra hispánica y caprones
desgranando las letanías
que distrae a los gorriones.
Salud ... (ver texto completo)
según dicen y parece
dijo el buenazo de Abundio
tapándose bien sus napias
y no oler sus propias heces
hediondas cual zurrapas.
Aparteme cuanto pude
y dejé que se explayara
previendo que si le sacuden
por soltar tan vil morralla
poder alegar no estuve
en ese parto tan canalla.
Al Chilliqui y su bandada
desde su torre de marfil
observan la gran cagada
colocados bien de perfil
para que no les llegue nada
del pestazo que se huele aquí.
Pobretones afectados
la riada se ven venir
aunque no sean de Madrid
y sin estómagos blindados
creen no podrán resistir
su muy negro porvenir.
Agoreros y trapaceros
al servicio de don parné
van extendiendo rumores
y de paso heces también
tratando que el aguacero
no deje al aire sus rubores.
Y entre tanto van tragando,
y a fe que engullen ¿Pardiez!,
pues ocho años esperando
abrió sus ganas de comer
y sus ansias por llenar los buches
por si los echan otra vez.
En las callejas vociferan
las famélicas legiones
y en los Cerros de Úbeda
resuena la monótona berrea
de capra hispánica y caprones
desgranando las letanías
que distrae a los gorriones.
Salud ... (ver texto completo)