Dicen: que todos que todos pertenecemos al país de nuestra infancia. Si es verdad, este almendral sin muchas almendras dulces debe ser mi país.
Es verdad, que durante años hice esfuerzos para olvidarme de sus campos, de sus flores en primavera, del olor a tierra mojada cuando llovía, de los cardos borriqueros y de lo negra que se me ponía la boca cuando comía aquellas alcachofas que brotaban enhiestas y tiernas aunque con muchos pinchos al borde los caminos.
Del gris oscuro del encinar, del rojo ... (ver texto completo)
Es verdad, que durante años hice esfuerzos para olvidarme de sus campos, de sus flores en primavera, del olor a tierra mojada cuando llovía, de los cardos borriqueros y de lo negra que se me ponía la boca cuando comía aquellas alcachofas que brotaban enhiestas y tiernas aunque con muchos pinchos al borde los caminos.
Del gris oscuro del encinar, del rojo ... (ver texto completo)